martes, 28 de diciembre de 2010

'Sukkwan Island', David Vann

Sukkwan Island
David Vann
Ediciones Alfabia / Empúries
1ª edición, 2010
Traducción al castellano: David Gascón
Traducción al catalán: Francesc Rovira
Género: Novela
210 páginas
ISBN: 9788493794323 (cast.)
ISBN: 9788497876742 (cat.)


A estas alturas, hablar de esta novela sirve solamente para constatar lo que por unanimidad opina la crítica, lectores y libreros: que es una de las revelaciones más importantes de este 2010 que ya se acaba. No obstante, les voy a dar un consejo antes de adentrarse en esta novela: no lean ninguna de las reseñas ni entrevistas al autor, no se dejen llevar por la tentación de querer estar informados sobre la novela que van a leer. Es mejor que lleguen sin ningún tipo de dato previo, porque el impacto será mucho mayor. De hecho, si quieren confiar en mí, dejen de leer esta reseña y compren el libro, aunque prometo no desverlarles nada si continúan leyendo lo que sigue.

El argumento de Sukkwan Island, lo diré de forma muy somera, gira en torno a un padre y un hijo que tras mucho tiempo separados, se marchan a pasar un año a una remota isla de Alaska, donde no hay más habitantes que ellos dos. Lo que el padre ha planeado como una temporada perfecta de acercamiento a su hijo empieza a torcerse cuando el adolescente descubre que su padre muestra una actitud inesperaba y desconcertante. La frustración del padre y la angustia del hijo harán que esa experiencia resulte demasiado asfixiante para los dos.

Sukkwan Island es una novela escrita durante mucho tiempo, como parte de un proceso de superación personal del escritor. Lo que aquí se narra es la representación ficticia de la angustia que David Vann sintió durante años por unos hechos que vivió de joven (y que es mejor que lo descubran por su cuenta una vez hayan leído la novela). No voy a darles más datos del libro, ya que les aseguro que, una vez lo hayan leído, sentirán el deseo de conocer al autor y, cuando busquen por la red, decubrirán lo que Sukkwan Island ha supuesto para David Vann (entonces quedarán más arrebatados, si cabe, por esta historia).

Se trata de una novela brillante, brutal, adictiva y, probablemente, el tiempo dirá que imprescindible. Si tengo que destacar los tres o cuatro joyas del 2010, Sukkwan Island sería por derecho una de las que no levantaría ninguna duda. Y, por cierto, sospecho que no ha tenido que ser nada fácil traducir esta novela, porque salta a la vista que requiere una precisión milimétrica (Francesc Rovira en catalán y Daniel Gascón en castellano han sido los traductores que se han encargado de esta prueba de fuego).

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