lunes, 29 de agosto de 2011

'La ciencia y la vida', José Luis Sampedro, Valentín Fuster y Olga Lucas

La ciencia y la vida
José Luis Sampedro, Valentín Fuster y Olga Lucas
Editorial Plaza & Janés
1ª edición, abril de 2008
252 páginas
ISBN 9788401336768


Siempre es necesario echar la vista atrás cuando las cuestiones de actualidad corren el riesgo de acabar devorando toda una trayectoria y toda una vida dedicada a la sociedad. Y digo esto porque ni José Luis Sampedro ni Stéphane Hessel han nacido este año del vientre de los indignados. Estos dos nonagenarios (los dos nacieron en 1917) llevan décadas intentando que el mundo que legan a las nuevas generaciones sea el mejor posible; claro que los consejos que han ido regalando durante años han tenido que calar hondo justo cuando la situación parece (¿acaso no lo es?) desesperada. No es raro entonces que, con una obra tan sencilla y obvia como ¡Indignaos! (Destino/Columna), Hessel empiece a ser reconocido justo ahora. Casi lo mismo que le está pasando a José Luis Sampedro, quien debe tener afonía de tanto repetir el peligro de los excesos de esta época híper consumista y acelerada en la que vivimos. Qué injusto sería reducir a Sampedro a su última obra, Reacciona (Aguilar), en la que comparte protagonismo con otros once autores.

Mucho antes de los indignados, José Luis Sampedro ya existía y prueba de ello es este volumen que editó Plaza & Janés en abril de 2008, cuando la crisis todavía era un eufemismo (“cambio de ciclo económico” o “crecimiento debilitado” que decían las altas esferas mientras nuestra economía bordeaba el abismo). La ciencia y la vida es el libro en el que Sampedro y el cardiólogo Valentín Fuster (con el apoyo de Olga Lucas) exponen una serie de reflexiones sobre cuestiones fundamentales de la sociedad y el ser humano: por ejemplo, si aquello que hacemos es realmente lo que queremos hacer o simplemente nos estamos dejando llevar por la inercia de la sociedad y los mercados; por qué un hombre se plantea si ha obrado bien durante su vida solamente justo en el momento que ve venir la muerte y no hace esta reflexión siempre, antes de cualquier decisión: por qué el poder y el pueblo están siempre tan alejados; si la sanidad está realmente bien gestionada…

En La ciencia y la vida se leen preguntas como “¿podríamos modificar el ego o supervivencia emocional, que se derrumba en momentos de crisis, mediante la educación, desde la infancia?”, “¿podríamos inculcar a los niños desde pequeños el concepto de utilidad social?” o “¿por qué la misma población que si oye la noticia de que en tal punto del globo terráqueo hay un alimento contaminado que eventualmente podría causar alguna enfermedad, automáticamente, hunde el mercado dejando de comprar ese producto, en cambio, se sigue atiborrando de grasas y dulces, sigue fumando y llevando vida sedentaria y estresada por mucho que demuestres y expliques que eso sí puede acarrearles una seria enfermedad e incluso la muerte?”.

Hay más preguntas en este volumen, a las que Fuster y Sampedro intentan dar respuesta desde su experiencia, aunque algunas simplemente parecen difíciles de solucionar. Con sencillos ejemplos, estos dos sabios (no es retórica, realmente lo son) demuestran cómo el cuerpo humano es un símil a pequeña escala de la sociedad: no hacer caso a un pequeño problema, puede provocar que una persona (que toda una sociedad) llegue al colapso y al infarto (de miocardio, social). Además de la responsabilidad social y la responsabilidad con uno mismo (cuerpo, mente y espíritu), en este libro también está la semilla del inconformismo y la necesidad de reacción y lo que mejor lo ejemplifica es Sampedro parafraseando una frase del Enrique V, de Shakespeare: “Es hermoso pensar que el poderoso, cuando abre la puerta para salir de su casa, descubre que durante la noche ha crecido una hierba que no le deja salir”.

La ciencia y la vida es un compendio de reflexiones tan brillantes, que incluso los más iluminados encontrarán aquí más luz. Su lectura debería ser recomendada en todos los institutos, ya que sobre todo enseña a pensar por uno mismo. Es más, el repaso que Fuster y Sampedro hacen a la vida es tan exhaustivo, que incluso no sería descabellado leerlo una vez cada diez años, cada vez que cambiamos de etapa, como una prescripción médica. En definitiva, un ensayo inteligente e imprescindible de dos mentes que no deberían apagarse nunca.